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martes, 17 de marzo de 2015

UN MUSEO AL AIRE LIBRE: LA PLAYA DE LAS CATEDRALES



Chic@s, ¿qué tal el comienzo de semana? La mía por ahora va tranquilita... ¡crucemos los dedos para que siga así!

Poniéndome un poco nostálgica esta semana hago un poco de "flashback" recordando mis vacaciones. Estamos acostumbrados a ver arte en museos u otros edificios emblemáticos, pero os puedo asegurar que el arte también lo podéis encontrar en la calle. No me refiero a obras de arte o pinturas espectaculares. En este caso la propia naturaleza es capaz de crear arte, y me estoy refiriendo a la "Playa de Las Catedrales", en Lugo.

Nosotros tuvimos el placer de descubrirla este verano. Nos tuvimos que pegar un buen madrugón, ya que íbamos desde otra ciudad y teníamos que ir recomendablemente con la marea baja para poder visitarla. Para nosotros, que vivimos en el Mediterráneo, es muy curioso el efecto de las "mareas" ya que en función de la hora y por la influencia de la luna, sube y baja, pudiendo ver un efecto diferente (para nosotros) del mar.


Creo que llegamos sobre las 8:30 y  la imagen cuanto menos era impactante: arena rodeada por un montón de rocas, cubiertas de musgo y con mejillones incrustados en sus grietas. La imagen que veis abajo está tomada desde un mirador, y es impactante ya que, cuando sube la marea, nada de lo que veis en ella está visible. El agua del mar lo cubre todo y llega hasta la parte superior de las rocas.
 
Cuando llegamos no podía estar más maravillada. Las rocas del entorno en su mayoría tenían cuevas y pasillos con el agua que queda. Además, vivimos un momento "mítico", ya que en una de las cuevas había un muchacho tocando la gaita: ¿puede ser eso un momento más gallego? Paseando por la playa, con el sonido del mar y la gaita de fondo... ¡increíble pero cierto!

Nos faltaba un plano, porque eso parecía un museo en toda regla. Incluso en una de las cuevas había decenas de montoncitos de piedra, que los dejaba como recuerdo. Nosotros por supuesto hicimos el nuestro, ya que en Noruega aprendimos que eso significa que volverás al lugar en cuestión y nosotros seguro que volveremos.

Era impactante la velocidad a la que subía la marea. En cuestión de minutos sitios por los que habías pasado antes era imposible volver. Es por ello que había que ser precavido porque como te quedes ahí a no ser que seas David Meca para nadarte toda la playa ¡tienes que estar en forma! De hecho nosotros no pudimos andar por el arco que veis en la foto de abajo. Cuando llegamos el agua estaba un poco alta, pero al rato ya era imposible pasar porque cubría bastante la parte inferior de la roca. A pesar de ello, la imagen cuanto menos es alucinante.




Quien me conozca sabe que me encanta hacer plannings cuando voy de viaje a algún sitio, ya que me gusta tener un poco programadas las rutas y ver lo máximo posible. Para conocer el momento ideal para visitar la playa, que sería cuando la marea está baja, averigüé que existe una aplicación (¡sí, existe!) que se llama "As Catedrais", que la podéis encontrar en el playstore de vuestro móvil android. Es bastante sencilla, ya que tan sólo puedes ver el día en concreto (contando de la hora a la que te estás conectando), pero es bastante útil para hacerte una idea.


Si tenéis previsto hacer una visita por el Norte, sin duda, es visita obligatoria. Bajo mi punto de vista no es una playa para ir a tomar el sol y darte un baño, sino que su función es de ser visitada.

En este post os he dejado una pequeña muestra para "dejaros con la miel en los labios". El resto lo tendréis que descubrir vosotros mismos y espero que me contéis vuestra experiencia. Un besote para todos y ¡Carpe Diem!

martes, 3 de febrero de 2015

LA PUREZA DE LOS LAGOS DE COVADONGA


¡Hola a todos! ¿Seguís ahí después de la ola de frío? Preparaos porque mañana comienza otra y no termina hasta el domingo. Os dejo este enlace de Aemet (Agencia Estatal de Meteorología) para que consultéis vosotros mismos la información para vuestra provincia: http://www.aemet.es/es/eltiempo/prediccion/avisos?w=hoy&datos=img 

En estos días no puedo dudar en acordarme de la gente que vive en el Norte de España. Si yo, que vivo en una provincia del Sur, con nada que haga ya me siento como si estuviese en un congelador, no quiero imaginarme cómo estarán por allí.

Y pensado en el Norte vuelvo a recordar ese viaje que hicimos este verano, carretera y manta. Una de nuestras paradas fue a los Lagos de Covadonga, localizados en el Parque Nacional de Los Picos de Europa, en Asturias.  Sin duda alguna, era parada obligatoria.

Cogimos un autobús desde la Basílica de Covadonga, donde dejamos el coche. La subida fue alucinante (y la bajada también porque más rápido no podía ir. No sé cómo no me desmayé del mareo). Las vistas eran maravillosas conforme íbamos subiendo, pero lo más gracioso era que cuando veíamos una vaca parecía que era la primera vez que nos habían sacado de nuestra casa. ¡Esta gente de ciudad! 

Hicimos la ruta sencilla, la que bordea los lagos. Todo viene perfectamente indicado, tanto en los aparcamientos, como a lo largo de la ruta. Para nosotros, que venimos de un clima de secano, nos fascina ver tantos paisajes verde y tanta agua (al contrario, me imagino que os ocurrirá lo mismo). Aquí os dejo unas de las fotografías que hice desde un mirador.


Aunque sean sólo de los paisajes, os puedo asegurar que en las que aparecemos nosotros parecen montajes, cómo si nos hubieran pegado delante de un escenario. ¿Y la pureza del aire? Menuda diferencia con la ciudad. Sin contaminación en el aire, ni tampoco acústica, siendo tu respiración el sonido más fuerte que puedes escuchar. ¿No os relajaría también a vosotros estar en un entorno así?


Pero lo más alucinante de todo fue cuando llegamos al primer lago, el Lago Ercina. Cuando lo vimos fuímos corriendo hacia él, para poder tocar el agua con nuestras propias manos. Estaba tan cristalina y transparente que se reflejaban las montañas como si se estuviesen mirando en un espejo. Tan solo he tenido esa misma sensación en mi viaje a los Fiordos Noruegos.

 
Pero ahí no quedaba todo, porque subiendo la montaña que está a la derecha, estaba el otro lago, más grande aún, el Lago Enol. Ese se encuentra justo al lado del parking, pero con la ruta que hicimos nosotros es el último al que llegas. Se ve desde un mirador, desde el que puedes apreciar mucho mejor las fantásticas vistas.


Ya sabéis de mi pasión por la fotografía, pero también os digo una cosa: "No hay mejor cámara que tus ojos". Sentarte o estarte quieto, admirando un paisaje, un monumento, un cuadro, etc. y mantenerlo en retina... en cualquier momento cierras los ojos y eres capaz de recordarlo al detalle. Y eso no se olvida nunca. 

Todas estas fotografías las hice con mi cámara antigua. Como podréis comprobar, la diferencia de calidad entre ambas es abismal, pero por lo menos os podéis quedar con la esencia del lugar. Os voy a dejar un regalillo: es una panorámica en la que soy ¡"la Reina de los Lagos"! (Siento que se vea tan pequeña, pero demasiado. Está hecha con el móvil).




¿Cuál es el último sitio en el que habéis estado que os ha dejado sin palabras? Para mí este ha sido uno de ellos. Me encantaría conocer el vuestro. Por el momento me despido de vosotros, no sin antes desearos una fantástica semana, y que activéis vuestro "modo zen" ante cualquier adversidad que os surja. ¡Un besazoo!

jueves, 27 de noviembre de 2014

DESTINO PARAÍSO... ISLAS CÍES


Ya ha entrado el frío. Parece mentira que esté diciendo esta frase un 27 de Noviembre. No sé como habréis estado vosotros pero en Almería hasta hace pocos días estábamos por encima de los 20 grados... raro, raro, raro. Sin embargo, aunque fuese extraño para la época a mí me gustaba estar así. Odio el frío. 

Foto de la página web www.piratasdenabia.com/islas-cies
Y es en estos momentos cuando te acuerdas del verano, las vacaciones y esa sensación atemporal en la que sólo importan los buenos momentos que vas a vivir, como si estuvieras en el paraíso. 

Sé muy bien de lo que hablo porque precisamente puedo decir que este verano he estado en el paraíso: Las Islas Cíes, declaradas por el períodico inglés "The Guardian" como la ubicación donde se encuentra la mejor playa del mundo. Yo tengo la suerte de no haber estado una vez allí, sino dos! Ya os comenté que otras de las cosas que más me gusta es viajar.

Hablando concretamente de este último viaje, para ir allí cogimos un ferry desde Vigo, ciudad donde nos estábamos alojando en ese momento. Tuvimos la suerte de disfrutar de un día completo de ese espectular lugar, que incitaba a la relajación. Arena blanca, aguas cristalinas y una ligera brisa que te permitía darte cuenta de que no estabas en un sueño. Sólo se admite el acceso de 2.000 personas al día, con el fin de proteger el Parque Natural. 

Desde luego, las imágenes hablan por sí solas. Dejo que las disfrutéis. 

Vista de la Playa de Las Rodas
De "perreo" en la Playa de Rodas
De paseo por la Playa de Rodas
Aguas cristalinas

He de reconocer que para estar acostumbrada a bañarme en aguas del Mediterráneo me desenvolvía bastante bien por las del Cantábrico. Sin embargo, cuando llegué a las del Oceáno Atlántico, la cosa cambió. Que agua mas fría! Pero fuí una valiente y entré. Eso sí, me dolía todo el cuerpo, no fuí capaz de soportarlo mucho tiempo, pero hacer "snorkel" y ver esos peces tan bonitos pasar al lado tuya no tiene precio! Aquí tenéis la prueba de mi hazaña ;) 


Últimamente me gusta hacer reflexiones (tranquilos, no me voy a convertir en poeta). Debemos tener en cuenta que las cosas materiales y vivir rodeados de lujos no son realmente importantes, pueden ser complementos a nuestra vida. ¿Pero de que sirve tener sólo eso? Lo verdaderamente importante es estar con las personas adecuadas y poder disfrutar con ellas de cualquier momento. Ese día estabamos mi marido y yo comiéndonos un bocadillo de salchichón en unas sillas de plástico. Os puedo asegurar que viví uno de los momentos más bonitos que he tenido. Os puedo asegurar que estuvimos todo el tiempo comiendo de cara al mar, disfrutando de este paísaje, grabándolo en nuestras retinas.


Sin embargo, como siempre pasa, nos tuvimos que ir de allí. Las despedidas son muy duras y más cuando sabes que no hay más remedio. Pero , ¿quién no me dice que puedo volver una tercera vez? Os dejo como la estela del ferry que nos llevaba de vuelta a la Península. Espero que también vosotros tengáis uno o varios lugares especiales, vuestro pequeño paraíso. Besos!